Indudablemente el tango ocupa un lugar de privilegio en la representatividad de lo argentino en el exterior. Si bien, básicamente, se lo reconoce en tanto que una danza y una música cantable; el tango además contiene un lenguaje particular -el lunfardo-, usos y costumbres determinados, y hasta una filosofía característica que identifica a la gente de tango.
Y, mundialmente hablando, para diferenciarlo de otras formas que deambulan en los salones de baile, se lo reconoce como tango argentino.
Fue este último el que dio origen a todos los demás.
Tango en el Palais de Glace.
El nacimiento del tango se produjo hacia mediados del siglo pasado, con la formación de conglomerados habitacionales alrededor de la joven ciudad de Buenos Aires. Quienes allí vivían, paisanos llegados del interior, inmigrantes europeos y algunos porteños de escasos recursos, formaron una nueva clase social para la época. Quizás en busca de un modo de identificarse como grupo y de sentir al nuevo hogar como lugar de pertenencia, comenzaron a crearse manifestaciones culturales resultantes de esta mezcla. Este fue el principio del tango, que se caracterizó por poseer códigos muy cerrados, sólo abordables por las clases trabajadoras.
viernes, 22 de mayo de 2009
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